No digas que fue un sueño

Cuando todavía estaban en el pórtico, esperando la llegada de los carros y las literas, Adonis descubrió que su señora miraba a Fedro con una extraña luz en la mirada. Al interesarse el efebo por sus pensamientos, contestó ella:

—Fui educada en el culto a la perfección y hay ciertas cosas que no alcanzo a entender…

— ¿Qué son esas cosas, noble Octavia?

—No sé expresarlo. Además no quisiera parecer brusca… ¿tú amas realmente a Fedro?

—Más que a mi propia vida.

—Pero él es tartamudo.

—Si no fuese tartamudo no sería Fedro.

—Entonces el secreto del amor consistiría en amar a un ser a pesar de su defecto…

—En cualquier caso, el mérito de Fedro no reside en su tartamudez. ¿Comprendes, noble Octavia?

Terenci Moix, No digas que fue un sueño.

One thought on “No digas que fue un sueño

  1. belenrodriguez 26 octubre, 2011 / 20:23

    Qué bonito!

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