Reseña teatral de la obra “El Nacional” de la compañía Els Joglars por Juan Escalona ( Departamento de Matemáticas del IES Severo Ochoa)

REPRESENTACIÓN: ELS JOGLARS

OBRA: EL NACIONAL

TEATRO LOPE DE VEGA 04 / V / 2012

OPERA, TEATRO, VIDA….

Un hombre con poder, mujeriego y derrochador, un padre humillado por su entorno y ultrajado en su honra, una hija engañada por el libertino pero dispuesta a redimirlo por amor… con estos mimbres, aparentemente tan escasos pero de gran fuerza dramática, un genio de la lírica como Verdi creó “Rigoletto”, que junto con “Traviata y “Trovatore” forman la trilogía cumbre de la opera romántica italiana del siglo XIX. Son estos mismos mimbres los que permiten a otro genio, en este caso del teatro, como es Albert Boadella, dar vida a su renovado montaje de “El Nacional” una autentica joya de la escena que funciona como un magnífico engranaje de relojería donde ópera, teatro, vida y denuncia social, de rabiosa actualidad, se engarzan y alimentan entre sí de manera soberbia.

Es esa inteligencia e intuición para delimitar y adaptar los personajes a la sociedad actual la que sorprede minuto a minuto en esta obra: el poder, derrochador, fanfarrón y arrollador representado por esa amplia clase que con tanto juicio y sorna nos enumera ese factotum del montaje que es el acomodador: ministros de cultura, críticos snobs, artistas trasnochados y epatantes, directores de fundaciones y gestores de subenciones, distintas facetas del poder que asfixian y encorsetan a la cultura, manipulada por sus bastardos intereses. Un bufón que no es uno, sino muchos, toda la pléyade de deheredados y sin techo que recorren ese teatro en ruinas y que tienen que susbistir con las migajas que recogen en las escaleras del metro o en cualquier esquina, personas con una eminente formación como en el caso de esas dos impagables músicas “astrohúngaras” que embelesan a los espectadores con sus instrumentos o el falso jorobado que como buen pícaro del siglo XXI, tiene que buscarse la vida a medio camino entre el pillaje y la lástima. ¿Y quien es la Gilda de nuestros días? Sin duda, es la cultura la que entre la indiferencia y el desprecio de unos y la desesperación y renuncia de los otros, acaba siendo la mayor sufridora de nuestra sociedad, víctima de recortes, ínfulas de grandeza, amiguismos y fotos oficiales, quedando huérfana y desligada de sus verdaderos artífices: los creadores.

Y si uno de los grandes pilares de este montaje es su director, el otro sin duda es su actor principal, ese acomodador siempre omnipresente en escena, que, a pesar de que hace tiempo se cerró el teatro, sigue ejerciendo en la vida su antigua función: acomodar a cada personaje en su lugar exacto de este drama vital. Así, el asigna a cada mendigo su papel exacto en la representación que, en todo momento, se empeña en que sea fictia y no real,(“no me sean reales por favor!!!”) pues nada hay más trágico que la propia realidad que los rodea. De igual forma solo él se atreve a atentar contra los representantes de esa sociedad represora como son los inspectores de sanidad o el arquitecto, que deben ser inmolados en ese “altar de cultura” para que la representación y la vida puedan continuar. Del resto del reparto, todos a una altura impresionante, destacar la actuación de Begoña Alberdi, buena actriz y excelente soprano, en ese impagable papel de Casta Diva, como homenaje a la Castafiore, compañera de aventuras de Tin Tin, tan histriónica y exagerada como ella.

Visualmente reseñar como ese escenario único con pocos elementos pero muy efectivos, básicamente los libros, partituras y velas, crean el ambiente de degradación adecuado para esta tragicomedia de la vida. De una belleza plástica abrumadora la escena en la que el acomodador nos narra el final de la ópera mientras el resto de los personajes se mueven a su alrededor escenificando su narración, como si se convirtiera en el eje central de unas imaginarias puertas giratorias donde el resto de los actores nos hacen vivir ese dolor final del padre humillado y finalmente alcanzado por la maldición. Una maldición que a día de hoy, dos siglos después de la creación de este Rigoletto atormentado, sigue alcanzado a millares de personas en todas nuestras calles….

Juan Escalona ( profesor del Departamento de Matemáticas)

2 thoughts on “Reseña teatral de la obra “El Nacional” de la compañía Els Joglars por Juan Escalona ( Departamento de Matemáticas del IES Severo Ochoa)

  1. Belén Rodríguez 10 mayo, 2012 / 8:40

    Juan, tú lo explicas tan bien, que yo tan sólo puedo asentir ante cada una de tus palabras. La obra me encandiló y las dos horas que dura se me pasaron volando. Era mi primera experiencia con una obra de Els Joglars y decididamente se la recomiendo a cualquier persona que quiera tener pasar un buen rato en el teatro.

  2. workingwithenglish 10 mayo, 2012 / 9:38

    Magnífica reseña Juan!!! Fue también mi primera experiencia con el Joglars y sin dude repetiré. Pasé un rato delicioso!!! Cristina Ruiz

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