La biblioteca de Alejandría por María Ruiz Oliver ( 1º Bach B)

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

            Tras la muerte de Alejandro Magno y la posterior división de sus posesiones, Egipto quedó como el estado más poderoso.

Alejandría se convirtió en el más importante centro cultural griego gracias al inconformismo de los faraones egipcios, que no solo buscaban riquezas sino también prestigio, y para lograrlo se valieron de la cultura. Se desarrolló un saber que pronto se propagaría más allá del Mediterráneo.

Grandes nombres de la historia llevaron a cabo en Alejandría sus descubrimientos, como Euríclide, padre de la geometría.

Demetrio de Falero, discípulo de Aristóteles, tomó la decisión de reunir todas las obras tanto científicas como literarias del mundo, y conservarlas. Su objetivo consistía en proporcionar material de trabajo a los sabios pero también reunir el saber universal de todos los ámbitos y pueblos, y preservarlos. Así fue como se originó la Biblioteca de Alejandría.

La Biblioteca se encontraba dentro del museo y el palacio de los Ptolomeos, no formaba un edificio diferenciado. Los libros estaban repartidos en estanterías las cuales recubrían todas las salas del palacio y los pórticos.

Los Ptolomeos consiguieron reunir grandes cantidades de libros, que entonces eran rollos de papiro. Promovieron una autentica búsqueda por todo el mundo helénico de manuscritos, hasta tal punto que en época de Julio Cesar existían 700.000 ejemplares.

Otra de las múltiples tareas que se realizaban en la Biblioteca era la traducción y copia de manuscritos de otras culturas. Las más importante fue la traducción de la Biblia judía al griego.

Dentro de la Biblioteca se encontraban numerosos sabios que se ocupaban de la adquisición de los manuscritos de mejor calidad, realizando posteriormente una crítica de cada autor. También adscribían a cada autor sus obras tras descartar sí era o no una falsa autoría, y las dividían según su contenido y extensión.

Las labores de estos sabios en la Biblioteca estaban expuestas a las murmuraciones constantes de sus rivales habiendo incluso competencias poéticas o eruditas famosas, como la de Calímaco y Apolonio. La Biblioteca, a veces podía resultar una autentica cárcel para estos sabios que se encontraban al mandato del rey.

La Biblioteca de Alejandría se vio expuesta a amenazas y accidentes. Tras las subida al poder de Julio Cesar se quemaron numerosos libros, pero la destrucción más importante sucedió cuando el emperador romano Aureliano arrasó con la ciudad para recuperar su control. Posteriormente fue destruida la Biblioteca de Serapeo y más tarde la biblioteca personal de la filósofa Hipatia de Alejandría. Finalmente, lo poco que quedaba de la Biblioteca de los Ptolomeos fue desolado por los árabes.

 

MARÍA RUIZ OLIVER

1º BTO B

 

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