La memoria histórica

19454737.jpgNuestra sociedad es el resultado de cientos de años de historia. Las generaciones anteriores son verdaderos testimonios vivos de lo que ya ha sucedido y, a través de multitud de recuerdos, nos transmiten la historia de una forma más cercana. Quizás, esta forma de contar y transmitir sea la clave para que las nuevas generaciones tomemos conciencia de todo lo que llevamos a nuestras espaldas y, de esta forma, aprendamos de los errores del pasado para evitar repetirlos en el futuro.

Mi abuela nació en el año 1926 en Madrid, en plena dictadura de Primo de Rivera y reinado de Alfonso XIII, mientras ella crecía, el panorama político en España se desestabilizaba cada vez más. Así, cuando ella tenía 4 años, Primo de Rivera dimite y es sustituido por Berenguer, sucediéndose así la conocida “Dictablanda de Berenguer”. Con 5 años, vivió la proclamación de la Segunda República Española y más tarde, en 1936, el estallido de la Guerra Civil y seguidamente, la dura posguerra. En la actualidad, 93 años de historia corren por sus venas y, aunque no es capaz de recordarlo todo, hay ciertas cosas que no se olvidan.

La Guerra Civil fue uno de los acontecimientos más significativos de la historia de España y, según sus palabras, “fueron tres años y medio muy malos”. Cuando le pregunté cómo vivían, me respondió que había barricadas en las calles y que estas estaban plagadas de parapetos; “Todos los días mandaban obuses a bombardear la capital y teníamos que meternos en los sótanos de las casas”. Por suerte, los padres de mi abuela eran dueños de una pequeña zapatería, por lo que se refugiaron en el sótano del local donde, según me cuenta, llevaron camas para poder dormir.

La comida escaseaba para todo el mundo, sobre todo en la zona republicana, ya que los sublevados habían tomado las principales zonas de abastecimiento agrícola. Se entregaron unas cartillas de racionamiento con las que, según mi abuela, te daban únicamente 100 gramos de pan, 100 gramos de arroz y poco más. Consecuentemente, se dieron multitud de mafias, como la del estraperlo, y las personas se vieron obligadas a ir hasta los pueblos para realizar trueques a cambio de comida, como fue el caso de mis bisabuelos.

Las víctimas mortales de la guerra fueron incontables, se cometían crímenes por parte de ambos bandos. Cuando le pregunté a mi abuela si algún pariente cercano había muerto durante la guerra, me contó la historia de su primo. Este era del bando nacional y se encontraba en la capital cuando estaba todavía en mano de los republicanos; asistía a un colegio de frailes y por eso, fue perseguido y tuvo que refugiarse en casa de mi abuela. Un día, vinieron a buscarlo para fusilarlo, media hora más tarde, subieron de nuevo a su casa para dar el pésame.

Por otra parte, muchos niños fueron enviados a Rusia para escapar de la guerra y, según mi abuela, si salían a la calle solos corrían el riesgo de que se los llevaran. Muchos de ellos volvieron y otros muchos rehicieron su vida allí, al igual que todas las personas que tuvieron, necesariamente, que exiliarse políticos o simplemente de supervivencia.

Cuando finalizó la guerra, Franco tomó el mando del país y del ejército. La época de posguerra fue igual de dura que la propia guerra; todo escaseaba. Las cartillas de racionamiento se mantuvieron, hubo una fuerte represión y se estableció una fuerte censura. Los colegios, que habían permanecido cerrados durante la guerra, comenzaron a abrir poco a poco. El gobierno de Franco creó el Frente de Juventudes, para crear nuevas generaciones afines al régimen. Mi abuela, que rondaba los 15 años, acudió a alguna de las reuniones del Frente que, según cuenta, recibían el nombre de “flechas”. De vez en cuando iban de acampada y, cuando le pregunté que era lo que le decían allí, me respondió que les explicaban que el régimen en el que estaban era el mejor posible.

Durante el régimen de Franco conoció a mi abuelo, al que únicamente podía ver hasta cierta hora de la noche, ya que no se podía incumplir el toque de queda. Para estar en la calle había que ser muy cuidadoso, ya que por cualquier cosa que pudiera malinterpretarse podían acusarte de “rojo”. La represión era persistente, en palabras de mi abuela “era una venganza continua, los que estaban inicialmente en el poder mataron a mucha gente; y cuando llegaron los contrarios, entonces hicieron lo que habían estado haciendo los primeros”.

En los últimos años de dictadura, movilizaciones sociales comenzaron a producirse, al igual que se cometieron atentados por parte de grupos radicales, como ETA. El 20 de diciembre de 1973, este mismo grupo protagonizó la conocida “Operación Ogro”, donde el entonces presidente del gobierno y almirante Carrero Blanco fue asesinado. Esta vez es mi madre quien me cuenta como se vivió. En su caso, ese mismo día iba a celebrarse la función del colegio, donde iba a bailar y leer el cuento ganador del concurso de Navidad que había escrito ella. Todo se suspendió, ya que se decretó un periodo de luto nacional.

Tras la muerte de Franco en el año 1975, poco a poco todo comenzó a volver a la normalidad. Para esa fecha, mi abuela ya tenía 49 años y tanto mi tío como mi padre ya habían nacido. Cuando le pregunté si notó cambio en cuanto a libertad, me respondió que sí, el miedo se fue apaciguando y, consecuentemente, la censura se alivió, la gente hablaba, salía, se reunía, y la vida se llenaba progresivamente de normalidad.

Sin embargo, el 23 de febrero de 1981, el pánico vuelve con el intento de golpe de estado protagonizado por Tejero. Aunque mi abuela no lo mencionara, mis padres sí lo recuerdan. Según mi madre, sus padres fueron a recogerla del colegio inmediatamente y, en toda la tarde, no se separaron de la televisión esperando impacientemente nuevas noticias. Por suerte, todo quedó únicamente en un intento.

En resumen, en pocas palabras mi abuela describe la guerra y la posguerra como “un estropicio muy grande”, y no le falta razón.

Por Julia Martínez Figueroa

Mayo de 2019

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s