En defensa de Medea

Medea-Foto-Luis-Castilla2La lectura de Medea de Eurípides supone enfrentarte a un hecho brutal y que como lector tengamos que tomar partido por sentimientos extremos, violentos y que no atienden a la razón puramente. Es por ello bastante difícil defender a Medea si no has leído la obra; pero sí resulta más plausible cuando has leído y vivido la traición que sufre la protagonista de la obra.

El viaje que hacemos a través de Eurípides es vibrante porque no sabemos cómo una historia de semejantes dimensiones puede a acabar y menos que acabe bien. Lo deseas pero no hay redención posible para personajes tan desbordantes como la protagonista de esta historia. Una extranjera en tierra extraña frente a una joven princesa y su padre receloso de su reacción, toda la animadversión de la corte y el olvido más ruin por parte de aquel por quien Medea todo lo dio: un marido que te engaña y unos hijos que a partir del divorcio no serán tuyos.

Pocas veces un crimen es capaz -sin justificarlo- de ser comprendido, aunque a priori nos veamos incapaces de seguir la estela de Medea.

En el siguiente vídeo te contamos cómo lo han visto algunos alumnos de Literatura Universal de 1º de Bachillerato.